Alex Ubago llenó el Teatro La Fiesta del Hotel Jaragua en su primera presentación en Santo Domingo. Y por eso estaba "feliz". Un público mayormente adolescente se rindió ante un cantante que es la antítesis de la música comercial actual.
El Alex Ubago "en vivo" no tiene nada que ver con el que se escucha en sus discos compactos. El muchacho tímido y de voz que no ha roto un plato, algo que se percibe hasta en sus temas más movidos de sus dos producciones musicales, se torna espontáneo, dinámico y rebelde sobre el escenario. Definitivamente, una sorpresa.
Lo que no cambia, ni en vivo ni en grabado, es su sencillez. El miércoles en la noche, durante aproximadamente una hora y media, el cantante de San Sebastián (País Vasco, norte de España) lució un atuendo nada extravagante: jeans, un t-shirt negro con motivos amarillos, un saco y unos tenis.
Cero movimientos de caderas, ni exuberancias con las fans que desde la primera fila trataban de comérselo vivo. Sin bromas, sin salidas de tono. Hasta sus "Buenas noches Santo Domingo" se escucharon, eso, sencillos. Y tampoco recurrió a grandes despliegues tecnológicos ni instrumentales.
Luces sin excesos y una banda de guitarras, bajo, teclados y batería. Al más puro estilo rockero, con letras de amor y con anécdotas de su vida diaria a las que ha dado forma de canción.
Hacia las nueve de la noche, las fans más frenéticas del cantante español recibieron con aplausos, afiches y gritos de pasión adolescente a su ídolo. Canciones como Prefiero, Cuanto antes, Dame tu aire u Otro día más, del álbum "Fantasía o realidad", y Qué pides tú, No te rindas, Ahora que no estás o Por esta ciudad, de su trabajo de presentación, deleitaron a un público que bailó, cantó y, sobre todo, disfrutó cada momento de esta especial cita.
La apoteosis llegó con tres canciones: A gritos de esperanza, Aunque no te pueda ver y Sin miedo a nada. Contradictoriamente, tres baladas. Pero quienes hablan de un Alex Ubago baladista están equivocados.
El miércoles mostró a sus seguidores dominicanos -y extranjeros, que los había, y muchos- una fuerza escénica con temas movidos que conectaron con la audiencia desde la primera pieza hasta que dijo adiós.
Con la bandera dominicana sobre sus hombros y un choque de manos de un lado al otro del escenario, terminó un concierto que debería servir para que Alex Ubago vuelva a República Dominicana a triunfar en un escenario con mayor aforo.
Por: Iban Campo
Fuente: El Caribe |