Los éxitos del cantante italo-venezolano Franco De Vita en el país se han encargado de convertirlo en uno de esos artistas que siempre llenan los lugares donde se presenta, no importa que sea la Fortaleza Ozama o el teatro La Fiesta del hotel Jaragua, como ocurrió el pasado jueves.
El intérprete nacido en Venezuela a mediados de los años 50, hijo de padres italianos, inició su concierto "Mil y una historias" a las 9:20 de la noche tocando un piano de cola, en medio de largos aplausos y gritos del público, una algarabía que se mantuvo hasta el final a las 11:20.
Las dos primeras canciones no encendieron tanto a los presentes, pero, a partir de la tercera interpretación titulada "Cálido y frío", los jóvenes y otros bien adultos se pusieron las pilas para corear cada uno de los éxitos de Franco De Vita.
Uno de los temas que más subió los ánimos de sus admiradores fue "Tu de que vas", seguido por "Será". En este último volvió a acompañarse al piano.
Las ovaciones continuaron cuando el artista entonó las letras de "Fuera de este mundo" y "Te amo", momento en que De Vita presentó al joven cantautor dominicano Pavel Núñez y a dúo cantaron "Te dí" (de Pavel) y "Si la ves" (de Franco), provocando la admiración y el gozo de todos los criollos y extranjeros que abarrotaron la sala.
Despedida la contraparte, Franco De Vita hizo un popurrí con algunos de su más sonados éxitos como "Lo había vivido" y "Sólo importas tú", entre otros, para continuar con las canciones "Te veo venir soledad" , "Louis", "No basta" y "Si tu no estás".
Su primera despedida sucedió a las 11:00 de la noche, pero como siempre pasa con los artistas, regresó con su pantalón azul y camiseta negra para cerrar el concierto con otras cuatro composiciones, entre ellas "No hay cielo", "Un buen perdedor" y "Traigo una pena". En esta última las chicas movieron sus cinturas y acompañaron a De Vita en un gran coro de aproximadamente 1.400 personas que es la capacidad aproximada del teatro la Fiesta del hotel Jaragua.
Por: Jorge Ramos
Fuente: Hoy Digital |