Al final, sólo los grandes se recordarán. Subido en el olimpo de la salsa, Marc Anthony encampanó su mejor repertorio en ese estilo tropical, y lo que se vivió el sábado 18 de Septiembre en la Arena del Cibao será recordado como una trepidante velada que no dejó espacio para el aburrimiento.
Aún cuando no estrena discos desde hace un buen tiempo, el astro boricua -resguardado en el escenario por su inseparable Lola, que se apostó en un rinconcito de la tarima- se puede dar el lujo de seguir activo, recorriendo cada rincón de aquellos países donde llegó para quedarse, como ha sucedido con esta media isla.
Su show inició con "Valió la pena" a las 10:00 en punto y se extendió hasta las 11:45 minutos. Y en ese lapso, recorriendo la tarima de un extremo a otro, Marc se dedicó en cuerpo y alma, a cantar aquellos éxitos que marcaron los primeros años de su carrera, como fue "Vivir lo nuestro", ese bombazo que grabó junto a su compatriota La India. "Contra la corriente", "No me conoces", "Qué precio tiene el cielo", "Tu amor me hace bien", "Nadie como ella" fueron parte de los temas que mantuvieron al público fuera de sus asientos, aplaudiendo, gritando, idolatrando a este magnífico intérprete que ha trascendido fronteras con su electrizante puesta en escena. Vestido de traje azul y camisa rosada, y teniendo a sus espaldas una orquesta que tiene en su alineación a cuatro dominicanos (incluyendo a su director Ángel Fernández) Marc Anthony se sabe admirado, y cuando sus notas alcanzan el clímax a que aspira un cantante de su linaje, pues apela a su buen dominio de la actuación, suelta sus lagrimitas, se lleva la mano a los ojos y espera que el público se quede sin aliento para volver a mover un dedo.
Dedos le faltarán a aquellos que pronosticaron que la vuelta a Dominicana de Marc sería un fracaso, para contar con precisión las veces que tendrán que tragarse sus predicciones propias de kamikazes faranduleros, la noche no pudo ser mejor. Con una Arena del Cibao que tiene un aire acondicionado envidiable y unas instalaciones muy bien cuidadas.
Fuente: El Caribe |